Mindfulness empresarial

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Cómo ser Yoda en el mundo complejo de los negocios de hoy.

¿Alguna vez has sentido que cuando ves alguna genial movida empresarial latina o estadounidense quisieras saber más sobre cómo lo pensaron?

Ya sea con un pequeño restaurante que de algún modo siempre está lleno de gente o una gran empresa que lanza un nuevo producto que prácticamente revoluciona toda la industria y no solo eso, lo convierten en todo un ícono cultural del que todos hablan.

Te sientes como un negociante muy básico comparado a esas mentes brillantes.

Originalmente te introduje a este nivel de pensamiento con La Triada, la que presento en este otro artículo.

Esta es la segunda parte, por así decirlo.

Una mente consciente, curiosa y receptiva

El mindfulness es una idea popular que ayuda a la gente con problemas de ira a mantener una constante vigilancia de sus emociones y reacciones.

Así, convierten su explosividad dañina en respuestas asertivas que poco a poco se van convirtiendo en un hábito, hasta que el mindfulness se vuelve natural. Para algunas personas esto ni siquiera es un problema, pero para otras, esta técnica les salva la vida.

En el caso empresarial la cosa no es muy diferente.

Hay personas con un gran olfato empresarial y se hacen de una fortuna desde jóvenes aprovechando oportunidades o modelando lo que hacen otros mientras otras personas acumulan incluso doctorados, y aún así no han logrado tener una empresa exitosa.

¿Dónde entra el mindfulness aquí?

El mindfulness empieza en – lo has adivinado – la mente

Se trata de un ejercicio de consciencia.

Velo así.

¿Podrías reconocer una genuina oportunidad de mil millones de dólares que se presentara frente a ti en su mejor momento para que entres?

Cientos de inversionistas expertos a los que se les presentó Uber en su etapa temprana, no pudieron. Vieron el riesgo demasiado alto. El conductor del auto puede cometer ilícitos y se pueden presentar un sinfín de problemas, y eso los detenía. Y sí, eso ha pasado, pero no ha detenido a la empresa de crecer y convertirse en la número uno del transporte particular.

La solución de Uber fue básicamente desentenderse legalmente de ellos definiendo dónde termina la responsabilidad de la app, dónde comienza la del conductor, y luego en esforzarse de mantener una comunidad sana a partir de los ratings que los usuarios dan a los conductores.

Para muchos de esos inversionistas la cosa iba más allá de los riesgos legales, los cuales podían ser muy costosos, sino también en su filtro moral.

¿La competencia sería bien recibida? No lo fue. Nunca lo es.

La mayoría de gente no sabe competir. Un taxista que se gana la vida conduciendo no sabe competir, y naturalmente la primera reacción ante la amenaza Uber es miedo, y con el miedo viene la violencia. Más aún cuando se unen varios taxistas, se crea un pánico social que se esparce como fuego. Y así, han violentado a autos Uber en todo el mundo. Una reacción muy consistente en todas partes y culturas.

El desafío de ser mindful

El gran problema de porque la competencia no es bien recibida viene de que a la gente le gusta la comodidad. Está en nuestros circuitos mentales.

Competir implica salir de la zona de confort, cambiar, adaptarse o innovar.

Nada de eso se escucha deseable. Suena a que para ganar algo, primero debes de sacrificar algo: tu comodidad.

Ahí empiezan los problemas.

¿Qué tanto estaría un taxista dispuesto a cambiar para ser más rentable ante la amenaza de ser sustituido?

¿Qué tanto estás dispuesto a cambiar tú mismo para lograr tener esa empresa que deseas?

La respuesta honesta para la mayoría es, nada.

Esto nos lleva al tema de la consciencia.

Sé consciente de lo que ocurre a tu alrededor

Cualquier emprendedor que se respete como tal, es un nerd de mercados.

Conocen bien a su mercado, saben muy bien lo que el otro quiere y cómo lo quieren.

Hay niveles.

Conocer bien a tu mercado es el comienzo, un muy buen comienzo que puede ser satisfactorio para la mayoría ya que les permite ganar muy buen dinero, pero un comienzo.

Hay más que saber lo que el mercado quiere.

Hay que saber cómo puedes influenciarlo para que sea más receptivo contigo.

Huawei fue una marca «del montón» por muchos años. Sabían lo que sus clientes buscaban: un smartphone funcional y económico. El teléfono tenía sus problemas, como cualquier otro teléfono económico, pero cumplía.

Hoy, está muy cerca de quitarle la batuta de liderazgo a Apple. Ya lo logró con Samsung. Siendo honestos, Samsung se retiró de la batalla porque tienen otras prioridades y el negocio de los smartphones es para ellos lo que para una ama de casa es comenzar un negocio casero de galletas.

Pero también Huawei tiene mucho mérito. Ha invertido 45 mil millones en innovación en una década y ha llevado a los teléfonos a una nueva generación en donde ya se comparan sus cámaras con las profesionales. No solo eso, hicieron un chip pequeño que tiene 6.9 mil millones de transistores de 7 nanómetros cada uno (es 0.000007 milímetros por transistor), primero en su categoría, lo que permite un mejor rendimiento de inteligencia artificial, que vemos en la propia cámara.

Más que simplemente conocer a su mercado y servir un producto, Huawei lo llevó al siguiente nivel, crearon una platforma sobre la cual basan no solo un producto, sino varios. Además, les permite atender mejor al mercado al poder crear una red. La cámara del teléfono es Leica, el sistema que usan es Android, ninguno desarrollado por ellos, aunque sí adaptados para funcionar como red en su plataforma. En suma, los productos que nacen de esta plataforma son los que les permite no solo ganar clientes, sino ser líderes e ir tumbando burros.

Sé un buen entendedor

¿A qué se resume todo lo que te acabo de decir?

En que notes que, aunque legalmente una empresa puede ser igual que la otra, en términos competitivos unas son mucho más sofisticadas que otras.

Mientras que un taxista se siente amenazado y busca proteger su ingreso, otros ven mucho más allá y revolucionan el ingreso de todos.

Para que tus acciones tengan más impacto, debes afinar en base a qué ideales tomas tus decisiones.

Ya lo has oído mil veces… ¡Piensa en grande!

Y la cosa va por ahí, pero es más que eso. Es, piensa en plataformas, no en productos; piensa en redes, no solo en ti.

Las fortunas las adquieren personas que han ayudado a otros a hacer fortunas, ya sea generando dinero o algo todavía más valioso: ahorrándoles tiempo.

Estos son solo algunos recursos.

Piensa en las empresas más famosas que conocemos todos: Facebook, Amazon, Netflix… ¿nos dan dinero? Indirectamente sí, puesto que nos ahorran el costo de ir a la tienda o de tener que ir a rentar una película y luego tener que ir a devolverla a tiempo para evitar multas. ¿Nos dan tiempo? Sí, porque puedo obtener lo que busco de forma simple e inmediata.

Existen otros recursos, como el ego.

¿Quién se compraría un McLaren Senna?

Si no eres entusiasta de los coches quizás ni siquiera sabes qué coche es. Es un auto muy, muy veloz, considerado el rey de la velocidad actualmente, que tiene un precio base de $800,000 USD.

No es un coche práctico. Sería imposible que pongas tus compras de supermercado en él.

Tampoco tiene acabados refinados como un Rolls-Royce que cuesta la mitad que eso.

Simplemente es una maravilla de la ingeniería.

¿Quién se compra un Senna?

Alguien que tiene entusiasmo por la velocidad pura a la máxima eficiencia posible.

Así como lo diría Jay Leno, famoso comediante y coleccionista de autos en Estados Unidos, un coche puede verse como una inversión cuando hay entusiasmo alrededor de él.

El entusiasmo define mercados porque la gente entusiasta suele pagar por experiencia en vez de productos (lo cual implica que pagan un premium sobre un producto genérico), siempre y cuando los beneficios en tiempo, dinero y ego sean claros como el agua más cristalina que conozcas.

¿Entusiasmo es igual a motivación?

Podríamos decir que son conceptos hermanos.

He creado una barrita que ayuda a entender mejor la motivación que va así:

La motivación se mueve hacia la necesidad o a la determinación.

La motivación explica por qué haces lo que haces.

El entusiasmo es solo una de esas explicaciones que se inclinan del lado de la determinación. Si eres fanático de los Mustangs y te compras un modelo ’64 o ’69 BOSS para restaurarlos, ¿crees que hay más necesidad o determinación en ese proyecto?

La motivación simplemente se mueve a la izquierda o a la derecha, dependiendo de si actúas en base a necesidad o a la determinación.

La motivación es como la harina para hacer una masa, dependiendo de tu intención (o ambición), la masa tomará forma de pizza o de pastel. Del mismo modo, no es lo mismo ver a una persona trabajando de obrero para poder poner pan en la mesa de su casa, que alguien que igual trabaja de obrero para poderse ir a emborrachar cada noche. Uno actúa por necesidad, y otro es cuestionablemente determinado. Podríamos discutir que si su determinación fuera otra, quizás estaría en una mejor condición de vida, del mismo modo que quien lo hace por necesidad eventualmente también puede lograrlo, pero vaya, así son los vicios.

La motivación es la gasolina que te lleva a tu ambición, sea una basada en la necesidad u otra basada en la determinación.

Como podrás imaginar, detrás de la necesidad y de la determinación hay muchos factores humanos, pero vaya, eso ya queda demasiado fuera de lo que pretendo transmitir en este artículo.

¿Lo quiere para llevar?

En fin, ¿qué te llevas de este artículo?

Primero, que debes de leer este otro artículo: Cómo crecen las empresas.

Luego, el ser mindful significando que tengas consciencia de lo que ocurre a tu alrededor y comprendas las dimensiones de las decisiones de la gente que hace noticia.

No se trata solo de pensar en grande, sino pensar en plataformas y en redes (de eso hablo en el artículo de Cómo crecen las empresas).

Conociste la naturaleza que genera un mercado que paga un extra a través del entusiasmo.

Y finalmente, por fin entendiste la motivación detrás de cada decisión. Porque no es lo mismo una persona que actúa en base a la necesidad que otra que actúa en base a una determinación.

En tanto abras y expandas tu mente para ser consciente de estas cosas, podrás entender mucho mejor a los mercados y más aún, la conducta de quienes forman e influencian los mercados.

A fin de cuentas los negocios son una ciencia social donde predomina la influencia y el entusiasmo que nos permite nuestro entorno, no las leyes universales que aplican para todos por igual.

Así pues, hay quienes aprovechan el entorno y quienes crean esos entornos.

Piensa en eso.

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