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Comentario del libro The Inevitable: Understanding the 12 technological forces that will shape our future

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9 minutos

Este artículo es un comentario a las 12 fuerzas presentadas en el libro.

Son 12 fuerzas que el auto cree redefinirán la forma en que vivimos digitalmente.

Si no has leído este libro, de una vez te digo que trata sobre futurismo que el autor Kevin Kelly, trata de mostrarnos una visión del futuro según su propia visio´n.

Kevin Kelly fue editor ejecutivo de la revista Wired y naturalmente está muy vinculado al mundo hi-tech norteamericano, sus visiones, sus intenciones y sus formas.

Este artículo reúne lo que Kevin argumenta en su libro más ideas originales.

Lo que somos

Solo el 40% de la web global está hecha con fines comerciales, el resto son proyectos personales y de hobby.

Desde la segunda revolución industrial, el progreso tecnológico parece un permanente mantenimiento, cada revolución industrial posterior a la segunda parece tener un menor impacto sobre la anterior, además de que no son universalmente adoptadas, como la actual era de Inteligencia Artificial.

La mitad de sitios web están soportados con una infraestructura de software gratuito Apache, mantenido por la comunidad, en unos 35 millones de servidores.

Vivimos en una era donde se está optimizando una verdadera plataforma que sostenga el futuro, y eso significa que es una gran era para plantar y crear.

Flujos contextuales

La era digital se ha dividido en tres etapas:

La primera imita el mundo real. Tenemos una computadora de escritorio que originalmente tenía un diseño similar al de una calculadora de la época. En la máquina hay «carpetas» y «archivos» organizados de forma jerárquica, del mismo modo en que se organizaba el mundo industrial de la época.

La segunda etapa dejó atrás la metáfora de la oficina para pasar a una basada en medios a través de la web. Ahora no tenemos archivos, tenemos «páginas», ya no hay carpetas, sino «redes».

La tercera quizás es más celestial, ya que viene de la nube. Ya no se trata de páginas ni redes, sino de una gran nube que permite el streaming y «flujos de datos». La nube es para los chicos de hoy lo que una carpeta era en tu juventud.

Animacion mostrando que lo que guardas en la nube se sincroniza en otros dispositivos.

Estos cambios de paradigma sí se han dado en todo el mundo por igual, ya que la innovación computacional conoce pocos límites y fronteras. Así que en este sentido, todos hablamos básicamente el mismo idioma.

La era de las pantallas

Pantalla hecha muro mostrando paisajes y climas de Nueva York, San Francisco y las montañas rocosas.

Los dispositivos móviles han ayudado a un tremendo auge de lectura y escritura en la web.

En 2015 superamos las 60 millones de millones de páginas, que ahora siguen aumentando a nivel de miles de millones al día.

Las pantallas redefinieron lo que la era de la información significa. Ya no se trata solo de visualizarla en reportes, sino que ya es más gráfica e interactiva. Suma eso al flujo de información diario, y tienes patrones que asocian miles de pensamientos diariamente. Por ejemplo, una tendencia de Twitter.

Las pantallas han afectado al propagandismo, ya que, aunque hay un surgimiento de noticias falsas, también lo hay de correcciones. Cualquier persona puede corregir un artículo de Wikipedia en un clic o de revelar información y relacionarlo a una noticia falsa.

Cualquier superficie actualmente está sujeto a convertirse en una pantalla, incluso interactiva. Ya vimos los lentes que añaden una capa de información, y así algunos coches también ya lo hacen en su parabrisas.

Las pantallas se han vuelto en donde buscamos y encontramos respuestas. No solo de información, sino en relaciones, noticias, sentido de vida y para obtener un sentido de lo que podemos llegar a ser.

Acceso es el nuevo motor económico

Acceso, eso que menciono tan fundamental en mi curso de ventas estratégicas en Udemy.

El libro argumenta que pasamos de una de ser dueños a una de simplemente acceder.

En los últimos 30 años hemos buscado ser muy eficientes respecto a los materiales que usamos para construir cosas, desde casas hasta dispositivos. Vivimos en una era de «desmaterialización», donde la «posesión» ha perdido importancia.

Nuestros padres se enorgullecen de los coches que tienen, mientras que los jóvenes de ahora están felices con acceder a un coche Uber cuando así lo requieran.

Ser dueños de algo nos da un beneficio de ego, de lo que tenemos y controlamos. Pero eso también trae sus problemas, incluyendo el mantenimiento y la obsolescencia. Las suscripciones dan vuelta a esto, ya que siempre recibimos actualizaciones, mejoras y versiones que forzan la interacción constante entre el proveedor y el usuario.

  • Ahora un grupo de freelancers puede llevar a cabo envíos al estilo «Uber para FEDEX»
  • Los diseñadores ahora pueden subir sus trabajos y el cliente elige el que más le gusta y paga.
  • Renta espacio en tu garaje o cubículos desocupados con WeWork.

Y eso sigue siendo solo el inicio, sumado a las pantallas y el software como servicios.

Ahora veremos un auge más extenso como el tener hoteles como servicio con AirBnB, herramientas como servicio (ToolShop), ropa como servicio (Sparkbox), incluso comida como servicio (UberEats).

Con un auge de productos y servicios y las mismas horas en el día para disfrutarlos, veremos una tendencia de tiempo de uso más cortos. Suma esto a la «economía del compartir» como Netflix y Spotify, y tienes una tendencia a no ser dueños de películas ni música.

La economía de compartir básicamente permite rentar todo aquello que se puede compartir.

Pero la economía de compartir no acaba ahí. Vemos las comunidades donde la gente contribuye sin paga. En vez de dinero, ganan crédito, estátus, reputación, gozo, satisfacción y experiencia.

La motivación más común para trabajar sin paga (de acuerdo a una encuesta a casi 3,000 desarolladores de código abierto) es «aprender y desarrollar nuevas habilidades».

Las empresas más exitosas para 2050 serán aquellas que puedan acceder a esta economía del compartir que son invisibles hoy. Cualquier cosa que pueda ser compartida, sea pensamientos, emociones, dinero, salud y tiempo, será compartido en las condiciones adecuadas, con los beneficios adecuados.

Filtrando prioridades

Lo único que sube de precio es la experiencia humana, el resto es comoditizabley filtrable.

Nuestros trabajos se han vuelto más complejos.

Nuestros abuelos aprendían un oficio y podían trabajar en él toda su vida, sin la necesidad de aprender nada nuevo.

Hoy en día todo está cambiando mucho más rápido, nuestras vidas eran más sencillas tan solo hace cinco años.

Existen decenas de fuentes de información, decenas de opciones, decenas de perspectivas para hacer nuestro trabajo, y encima debemos mantenernos vigilantes de qué es lo que viene más adelante.

Sobredosis de noticias.

Aún estamos en etapas tempranas de esto, y el filtrado es aún imperfecto, pero la tecnología, mediante la inteligencia artificial, comienza a filtrar por nosotros, en base a nuestras preferencias y nuestra propia censura de qué es lo que queremos ignorar.

Remezclando ingredientes

Según el libro, el crecimiento viene de la remezcla.

Las tecnologías modernas son combinaciones de tecnologías más primitivas anteriores que han sido rearregladas y remezcladas.

En lo personal creo que esto cae en cierta sobre-simplificación, que algo tiene de cierto, los avances tecnológicos juegan un rol muy importante.

Y en el sentido de la innovación, el libro sugiere quela innovación solo es una remezcla.

Cada creación será eventualmente transformada, en alguna versión, en algo diferente. Esto tiene sentido porque ya hemos visto que mucho de «lo nuevo» se inspira en lo hecho en antaño y todo revive de alguna forma.

Entiendo perfectamente el punto, pero veo algo de ambiguedad en las palabras de Kevin y deja la puerta abierta a sí mismo para que cualquier interpretación sea válida.

Permíteme explicarme.

Por un lado es correcto pensar que negocios modernos son una reinterpretación de temas ya existentes, prácticamente todo es así. Pero esto abre dos puertas, una es que todos los negocios están sentenciados a ser obsoletos a menos que remezclen sus ingredientes, y la segunda que no se aborda, es la realidad que es rara la empresa que innova eficazmente y se mantiene adelante, normalmente quien lo hace es un emprendedor de afuera.

La mayoría de grandes innovaciones no solo son remezclas, sino que aprenden de afuera. La fórmula de la industria A alguien la adapta para la industria B. Las suscripciones de revistas en los últimos 50 años no son muy diferentes al modelo Netflix.

Pensemos en Elon Musk y Tesla. Antes de Tesla, el involucramiento de Elon en la industria automotriz era nula. ¿Entonces llegó Elon a remezclar? Para Kevin la respuesta es sí, ya que todo es posible según su definición. Pero la realidad es que Elon tomó inspiración de un proyecto prometedor pero enterrado vivo de General Motors, el EV1, de 1996 a 1999.

Sí, es un coche estéticamente feo que parece bizco y sin músculo, pero fue un favorito por lo eficiente que era.

General Motors no vendía este auto, lo rentaba, y el rumor que corre es que al requerir tan poco mantenimiento y gasolina, se reconoció que no era bueno para generar dinero, y así lo mataron.

Tuvo que llegar un emprendedor de fuera, con capital propio, para revivir el concepto y hacer lo que hoy es Tesla. ¿Pero diríamos que remezcló? De nuevo, el libro diría que sí, pero lo que hizo Tesla fue un desarrollo originalm reinventando por entero la experiencia de conducir.

Por otra parte, no podemos olvidar que un éxito como Star Wars sí fue una brillante remezcla de lo que es la fascinación por el espacio y los Westerns. No es coincidencia que los fanáticos de Star Wars también gusten de películas como El Bueno, El Malo y el Feo de Clint Eastwood.

La nueva interacción

Los dispositivos se empiezan a equipar con inteligencia emocional, con oídos, ojos y sentido del movimiento, de modo de que por un lado los marketers nos beneficiemos con nueva información, y por otro, los dispositivos sean más agradables de usar al adaptarse a nuestro humor. Así es, en el futuro podrá reconocer nuestro humor.

La aplicación reconoce las expresiones faciales.

La humanización tecnológica nos va a llevar a personalizar cómo queremos interactuar con la tecnología, personalizar la voz e incluso el carácter que muestra el dispositivo, posiblemente adaptando su lenguaje al nuestro, tan local y entrañable de un código postal.

Un API de reconocimiento facial ayuda a sustraer la edad percibida de una persona, etnia, asocia caras con nombres, reconoce ambientes (grupos o públicos), entre otros usos.

Hoy en día ya la tecnología analiza y humaniza información como nunca antes. Por ejemplo, notas relacionadas a la bolsa de valores ya se crean enteramente por máquina, así está perfectamente libre de errores, e interpreta alzas y bajas. Yo ya lo veo en mi sitio web, con ciertos reportes de tráfico y conversión que me son dados en lenguaje natural, por email, como si se tratase de un memo.

Rastreo y personalización

Primero fue con las cookies que básicamente informan del uso que damos a un sitio web.

Luego fue con los navegadores. Google Chrome, por ejemplo, ya puede ver todos tus hábitos de navegación web, ya sin el límite de verlo en un solo sitio web a como están diseñadas las cookies.

Ahora con el Internet de las cosas el rastreo será todavía mayor, permitiéndo a los manufactureros actualizar, mantener y mejorar sus productos.

Más todavía, conforme los dispositivos empiezan a registrar información de nosotros: relojes, smartphones, lentes y hasta ropa, llegaremos al punto en que, en base a nuestro genoma, empecemos a seguir recomendaciones e incluso se desarrollen medicinas específicamente para nosotros.

Por un lado suena genial, pero por otro, el sentir que compartimos tanto impulsa nuestro deseo de privaciad. Sin embargo, la vanidad es más poderosa que la privacidad.

Cuestionando nuestra realidad

La cantidad de información que se recopila ya alcanza cantidades obsenamente grandes.

Las empresas y gobiernos con el privilegio de recopilar información ya no solo individualizada, sino como una sociedad, permitirá reconocer patrones generales para «remezclar» y encontrar nuevos significados sociales.

Las formas de trabajo podrán evolucionar, igual la planeación urbana, trayectos, medios de transporte, hábitos de consumo y buscar una nueva eficiencia, minimizando desperdicio, huella de carbono e incluso la logística y precios de los insumos.

Empezando una nueva etapa

Muestra los perfiles evolutivos desde el mono hasta el hombre del futuro, que por fin camina derecho, libre de dispositivos.

Hemos visto mucho desarrollo en los últimas décadas que no parece que la realidad actual sea vista como nueva, pero lo es.

Tan solo piensa que todo lo que hacemos hoy, en 200 años habrá sentado las bases para una nueva sociedad que será muy distinta a la actual.

Nosotros seremos la nueva prehistoria a la verdadera revolución tecnológica que veremos modificando nuestras vidas desde el fondo ya en unas dos o tres décadas.

Ahora que estemos todos conectados y vinculados, podremos hacer algo completamente nuevo, y esto no es ajeno a los intereses políticos, así que también será un arma de doble filo.

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