12 errores de redacción que crean fricción con tus compradores

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Sea que escribas artículos, publicidades, correos o páginas de ventas, es común cometer errores que te distancian de tu comprador, resultando en ventas perdidas.

Nadie nos escapamos.

La escuela nos enseñó a mal escribir porque desde chicos nos pedían hacer reportes que cumplieran ciertos requisitos. Por ejemplo, “escribe un ensayo de las causas de la Primera Guerra Mundial, y no puede ser de menos de 1,000 palabras.”

Actividades así nos motivaron e incentivaron a escribir mucho para decir poco, simplemente para cumplir el requisito.

Pocos realmente estudiamos redacción persuasiva. No en vano el tema de redacción fue tema central de mi primer libro de Amazon. La redacción persuasiva es una habilidad que en sí misma puede crear empresas, a través de la ventaja competitiva que es el mercadeo.

¡Veamos los erroes!

1. No variar el tamaño de las oraciones

Apunta a un 20% larga, y 80% concisa.

Entre más oraciones largas y complejas hagas, más difícil haces al lector el seguir tus ideas y puntos de vista.

Un truco para evaluar el tamaño óptimo de una oración larga, es que no tenga más de dos comas (,). Si tiene más, busca romper esa oración en dos o más.

Por otra parte, variar el tamaño de tus oraciones permite tener párrafos variados también, lo que visualmente puede hacer a tus textos más amigables a la lectura.

Analiza los párrafos de esta sección.

2. No escribas y edites al mismo tiempo

Primero escribe, luego edita.

Es importante que escribas primero para vaciar las ideas que tengas, y luego 24 a 72 horas después, edites. La edición es el secreto de la buena escritura.

Si hay el presupuesto, incluso dejarás que otra persona sea la que edite tu escrito. Pero si eres tú quien lo hace, deja pasar un tiempo de enfriamiento para que leas tu escrito con la cabeza fría y seas consciente de las ideas mal expresadas, mal organizadas o simplemente, eliminar palabras innecesarias.

3. No formatear tu texto

A veces pasa que el texto que reviso, no solo es un párrafo enorme que decenas de oraciones, sino que nada resalta a la vista.

Inmediatamente se ve un grotesco bloque de texto que me desafía a que lo entienda. Estos “mega párrafos” muchas veces empiezan hablando de una cosa, y terminan hablando de otra completamente diferente.

Usa las negritas, espacio, comas y comillas para darle más vida a tus textos. Por ejemplo, los párrafos cortos que has leído hasta ahora en este artículo dejan espacio en blanco que les permiten “respirar”, y eso tiene un efecto en ti como lector.

4. Sonar como académico

En ventas, sea en Internet o con otros escritos, la personalidad cuenta mucho.

En la academia se busca dejar de lado la personalidad para hacer el texto lo más objetivo posible, y no caer en temas específicos de redacción para basar lo sólidas de las ideas.

Por ejemplo, puedo usar un chiste o una frase para romper el hielo o crear cierto sentido de familiaridad hacia un tema. Esto es completamente válido cuando mi prioridad es comunicar una idea, excepto en el ambiente académico donde la idea debe tener toda la fuerza dentro de sí misma para convencer.

Busca sonar como cuando suenas hablando con un amigo entrañable en una cafetería después de algunos meses de no hablar, quizás con menos groserías de las que usarías en esa situación, pero eso lo dejo a tu criterio.

5. Evita el uso de adverbios

Son las famosas palabras que terminan en -mente.

El problema de estas palabras es que son como zombies, no tienen vida en sí mismas, y alteran el significado de la oración de una forma plástica.

Busca reemplazar estas palabras con otro fraseo más dinámico.

Por ejemplo, “raramente leo estas cosas” convertido a “nunca leí algo así”.

6. Hablar mucho

Llegamos al punto con el que abrí el artículo, de escribir de la guerra en mil palabras.

Hablamos mucho y decimos poco.

La buena redacción dice lo que tiene que decir, sin palabras de más, ni palabras de menos.

Un tip es que en tu etapa de edición, busques reducir una tercera parte del tamaño del texto.

Es decir, a borrar oraciones y palabras.

Algunas formas son:

  • Elimina el primer y último párrafos. Sorprende la cantidad de veces en que no aportan mucho.
  • Si es necesario, reemplázalos con otros más concisos.
  • Cambia palabras complicadas por palabras simples. Por ejemplo, “reparar” a “arreglar”.
  • Busca usar siempre el lenguaje “común denominador”. Esto es básicamente, apunta a que un alumno de secundaria entienda lo que escribes, y no importa si vendes a un grupo de clones de Albert Einstein.
  • Rompe tus párrafos grandes en otros más chicos. Procura no rebasar las 5 oraciones por párrafo.

7. Habla con seguridad

A la gente no le interesan las ideas débiles.

Evita el uso de “pienso que”, “siento que”, “posiblemente”, “probablemente”, “podría ser que”, y demás frases parecidas.

Simplemente plasma la idea detrás de esas palabras “debilitadoras”, sin justificar con estas palabras qué tan seguro estás.

Por ejemplo, puedo decir, “creo que el mundo es un caos”, lo cual abre un debate no a la idea, sino a mi percepción.

Mejor decir, “El mundo es un caos. Estas son los 3 temas que más lo afectan hoy en día”.

Finalmente, el lector puede estar o no de acuerdo con tu idea, pero eso es parte de su labor como lector, y no yo darle razones, incluso inconscientes, para que prefiera pelear mi carácter que mis puntos.

8. No escribir a una persona

Esta es un clásico de la redacción.

Escribe de uno a uno.

Solo una persona está leyendo tu escrito a la vez.

Si te diriges a tu lector como a un grupo, conectas menos con él o ella.

9. Escribir de forma genérica.

Sé descriptivo, usa palabras de poder y planta imágenes en la imaginación de tu lector.

No digas cosas como “cruzó la calle para evitar la lluvia”, sino “cruzó la calle bulliciosa, entre camiones desesperados por llegar a su destino, para evitar la lluvia torrencial que amenazaba caer en cualquier segundo”.

O no digas cosas como, “4,000 clientes satisfechos”, sino, “4,171 clientes satisfechos”. Los números específicos son más creíbles.

Igualmente, pon números donde puedas. No digas, “el título es una razón principal de compra en tu publicidad”, sino “el título es el 80% de la decisión de compra.”

10. Usar palabras grandes

Se asocia al punto 6, “Hablar mucho”.

Evita jerga especializada, y escribe a personas reales.

A veces pasa que hasta quienes conocen la jerga, no le dan un significado exacto como tú le das. Si es necesario usar jerga, procura definirla ahí mismo de una forma natural.

Por ejemplo, si escribo de programación funcional, que es un tema que se presta a jerga matemática, tengo que hablar de monads, que es una palabra que pocos conocen.

Pero puedo expresarlo de una forma que cualquiera puede entender así:

“En la programación funcional, buscas que las funciones sean puras, o en otras palabras, que hagan sus operaciones sin depender de operaciones externo. Las operaciones externas incluyen el escribir un archivo, pedir información de Internet o plasmar algo en pantalla. Estas operaciones pueden fallar por cualquier motivo, pero si fallan, ¿por qué a mi función de sumar dos números debería de importarle?

Si necesito eso, entonces uso monads. Por ejemplo, al definir la suma de dos números para luego imprimir el resultado en pantalla, puedo pensar como hacer una función pura que suma y me devuelve el valor, y un monad que imprima ese resultado en pantalla después. El monad considera que la operación de la impresión puede fallar o retrasarse, pero ya él sabrá lidiar con él. La función suma no se ve afectada porque no tiene idea de nada externo que pasa, pues no es responsable de imprimir el resultado, así que esa nunca falla (es pura), porque imprimir el resultado ya es responsabilidad de otro, el monad. Esto hace nuestro programa más resiliente a fallos y situaciones inesperadas”.

Ni más ni menos.

11. No ser entretenido

Cualquier texto que quiera ser leído o sirva incluso de guion, necesita que el lector lo quiera leer.

Siendo aburrido no es el camino para lograrlo.

Usa un diccionario de sinónimos para encontrar palabras más vibrantes. Empieza con las oraciones más importantes, y también úsalos para evitar repetir la misma palabra una y otra vez a lo largo de tu mensaje.

12. Usar la voz pasiva

Volviendo a usar Pareto, procura no usar verbos en infinitivo en más del 20% de tu texto.

Si cuentas una historia, lleva esos verbos que hablan del pasado, al presente.

La voz activa simplemente trata de que el texto se lea como cuando alguien te cuenta algo gracioso que le tocó ver camino al trabajo. Imagina una historia así llevada al lenguaje corporativo, y cómo eso le quita “el espíritu” de causar una reacción de risa o sorpresa, simplemente busca comunicar de forma neutral. Eso no es lo que queremos.

Queremos que nuestras palabras causen impacto, generen emoción y produzcan una reacción en el lector. Esa reacción es la acción que queremos que tome. Quizás sea que compre algo, o ni siquiera eso, que pruebe algo. Que vote, que sienta desagrado por algo que es moralmente malo y se le ha venido ocultando, o simplemente que comparta esa información y quede bien parado por hacerlo.

Conclusión

La redacción es una de las habilidades más importantes para el empresario, ya que es comunicando que se crean negocios.

Ve más sobre cómo crecer tu negocio sin volverte loco en el camino.

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