10. El dinero responde a la velocidad

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Esta realidad responde a uno de los mitos más populares que se tienen en México y Latinoamérica en torno a la creación de riqueza.

Estamos acostumbrados al dinero productivo, que crece poco a poco con el esfuerzo, pero el entorno moderno ofrece herramientas para crecer aceleradamente, que es parte de la ventaja que tienen las grandes empresas y que tú también tienes acceso, si quisieras.

En 2007 inició una crisis financiera, una de las más impactantes en la historia moderna. Se le conoció como la burbuja inmobiliaria.

Fue interesante. Los banqueros se hicieron ambiciosos y empezaron a crear mercados secundarios alrededor de las hipotecas, aprovechándose de que eran consideradas inversiones muy seguras, y así generar más dinero en base a las apuestas en torno a cómo se iban a comportar estos mercados secundarios.

Confiados en que las propiedades aumentaban de valor, y el hecho de que la gente compraba casas porque era su sueño y las financiaban con las hipotecas, se volvieron demasiado ambiciosos. Con esta misma confianza, las aseguradoras protegían las inversiones, sumándole todavía más seguridad.

Hasta que de pronto la gente empezó a delinquir en sus pagos, uno y luego otro, y otro. Así se hizo la bola de nieve. Conforme estas inversiones se recargaban en la aseguradora para cubrir estas faltas, una vez que fueron demasiadas, fue imposible para una de las aseguradoras más importantes del mundo cubrir las pérdidas. Y así, quebró.

Lamentablemente hubo mucha corrupción en torno a esta crisis, y el dinero que inyectó el gobierno para proteger incontables patrimonios perdidos en pago de quienes se beneficiaron con esta burbuja. Hablo de gente común y corriente, solo se usó para volver a inflar los bolsillos de los bancos. Mucha gente perdió todo. Simplemente vio su dinero desaparecer, sin mayores consecuencias para el sector financiero responsable.

Los mercados bursátiles si son un juego de suma cero. Para que uno gane, otro debe de perder.

Sin embargo, el sistema capitalista es mucho más grande que esto.

Gracias al crédito, las economías crecen muy rápido y no hay suma cero. Nadie pierde realmente porque las economías se van expandiendo. No hay suma cero cuando existe una productividad y activos que producen valor constantemente.

Cuando existe suma cero es cuando nos subimos a las burbujas, donde las inversiones se fincan en la confianza del propio comportamiento del mercado, y no en sus valores fundamentales, como el rendimiento financiero de los activos. La gente básicamente apuesta su dinero, se equivocan y lo pierden. Claro, alguien más lo gana.

Velo así como el comprar un coche de segunda mano. Apostaste porque el coche te daría un buen rendimiento a un precio menor, pero si salió defectuoso, pierdes, y e vendedor fue quien ganó.

El problema de la suma cero igual pasa con un asalariado, puede quedar en ceros al final de mes después de pagar su hipoteca, su coche, saldar deudas y al comprarse nuevos caprichos, pero siempre llegará el siguiente sueldo con el que podrá pagar el resto de sus deudas, y dada su ambición en cambiar su coche o comprar un nuevo teléfono, será probable que busque una nueva deuda adicional.

Para algunos inversionistas esto que acabo de describir es la verdadera pobreza: la mala administración del dinero que te hace terminar cada mes en ceros, o peor aún, en números rojos, con deudas que crecen gracias a sus intereses.

Es irónico ver que mucha gente que se autoproclama pobre, suele tener dinero para tener una televisión moderna, o que no le falta para irse a comprar varias cervezas al final de la semana, o incluso gastar en mujeres, como me decía alegremente un vigilante.

Lo mismo pasa con las inversiones en negocios. Existen burbujas de todo tipo. Ya las hay también en quienes invierten en las llamadas startups o empresas emergentes, dado a que son muy pocas las que generan los retornos que no solo paguen la inversión, sino que compensen las pérdidas de decenas o centenas de otras inversiones improductivas.

Así se crean ciclos que suelen crecer bastante y no se pueden detener fácilmente sin que haya que ceder demasiado. Los inversionistas se ven obligados en invertir en nuevos proyectos, porque si se detienen, asumen sus pérdidas y quedan solo en merced de la productividad y sus activos, será el caos. Esto es parte de la ciclo, que va inflando la burbuja como a un globo.

La realidad innegable es que la productividad y los activos generan valor duradero, pero es lento porque producen conforme se consumen. Las burbujas financieras suelen existir en mercados secundarios creados alrededor de lo que llamemos productividad y de los activos con el fin de apostar en grande para así ganar más y más rápido. Es por esto que cada burbuja que pasa suele ser mucho más grande que la anterior.

Por distintos motivos, mucha gente está motivada en gastar e invertir dinero en aquello que ven creíble.

Las fortunas se mueven no en base a complejos análisis financieros, sino por la conducta de los dueños de ellas.

Las herramientas financieras sí funcionan en base a complicadas fórmulas, pero sus beneficios, una vez superada la jerga financiera, suelen dar beneficios simples de comprender para esos dueños de las fortunas.

Entretanto cautives con tus ideas a estas personas y les des confianza en su futuro cercano (esto es ventas) con un solido argumento, tendrás en tu poder una llave que podrá abrir el chorro de ventas que necesitas.

Así que es fácil ver que cuando te clonas, usando publicidad de pago, videos u otros mecanismos, pues es posible que consigas muchas más ventas sin tener que invertir más tiempo. Esto es el facilitador que vimos en el primer capítulo. Más aún cuando analizas bien la economía de tu mercado y así das las facilidades de pago que a los clientes les gusta usar para consumir.

Al dinero le gusta la velocidad porque está diseñado a responder mejor cuando se usa eficientemente. Para eso existe, por ejemplo, el crédito, hace más eficiente el gasto y ayuda a las compañías a flexibilizar sus finanzas, facilitándole hacerse de activos y ser productivas.

Hagamos un breviario

El juego a nivel productivo no es de suma cero. Incluso si tu cliente se queda sin dinero a final de mes por gastar contigo, el dinero volverá más adelante, a través de su próximo sueldo o cual sea su fuente de ingresos. Aprovecho a decir que esta también es una técnica de cierres emocionales y efectiva que cubro en el curso de Udemy, Ventas estratégicas para negocios al consumidor.

Finalmente hablamos de que alrededor de los mercados con valores fundamentales, esto es, los mercados productivos cuyos precios se basan en el valor que generan… sobre estos mercados de valor fundamental existen los secundarios, atractivos por saltarse las reglas normalmente existentes en los mercados primarios, facilitando ganar más dinero y más rápido. Empresas como MercadoLibre, Uber y Udemy se benefician en esto, permitiendo que cualquiera acceda al mercado, sin necesidad de ser una empresa legalmente constituida, obtener costosos permisos de licencia o incluso el no tener que pertenecer a una escuela prestigiosa para enseñar algo. Básicamente los mercados secundarios abren la puerta a cualquiera que comprenda el negocio y le aventajen sus beneficios.

También son donde se crean herramientas que no siempre son tan buenas como parece a primera vista, y se basan en una apuesta sobre si en el futuro subirá el valor del mercado productivo o no, y no del todo en los valores fundamentales, haciendo que se puedan generar burbujas donde existe un consumo bastante irracional, donde los precios no suelen reflejar los valores reales, es decir, no son eficientes, y donde aunque tus productos sean honestos, no siempre el mercado los consume para obtener valor real de ellos. Los clientes compran por sus propias razones y la labor de ventas trata de que miren un futuro optimista de ellos mismos con tu producto, de acuerdo a esas propias razones.

Las líneas de la ética están por todas partes aquí.

Hacer un negocio suele implicar un amor al tener un buen producto, de servir a los clientes y de tener un equipo de trabajo feliz. Sí, se puede basar en el oportunismo o en una estrategia, y la ética finalmente reside en ti, si ese amor es genuino y haces un buen negocio para largo.

Los negocios secundarios suelen ser más viciosos, basados en la ambición, pero no necesariamente son malos moralmente hablando. Son herramientas que han permitido a los negocios productivos prosperar más rápido, pero también son armas de doble filo. Si el inversionista es muy ambicioso, puede caer en estafas, en ese juego de suma cero que sí existe en las burbujas, o en convertirse en un explotador, tan personal como el padrote o o general como el televangelista que mencioné en el capítulo 2.

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