autoestima empresarial

El “secreto” para mover tu negocio adelante y dominar

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Una idea que mueve cadenas y de la que no se habla lo suficiente.

Seguramente haz escuchado esto antes:

Si no te valoras a ti mismo, no podrás valorar a los demás.

Este es el Santo Grial del desarrollo humano. Aunque sus ideas son respetables, personalmente no soy muy amigo de todo este rollo.

Es importante aclarar esto porque si eres como yo, no quiero que lo que viene a continuación lo confundas con esa verborrea.

Comencemos…

Si no veo lo que eres ni tu potencial, ¿cómo puedo ayudarte a ser mejor?

Lo admito, no soy perfecto.

En mi trayectoria profesional he vivido las consecuencias tanto de buenas decisiones, como de otras muchas malas, incluyendo el no hacer nada o hacer demasiado poco ante lo que sé que son las prioridades absolutas para mi y mi negocio.

Mucho se habla y escribe de lo que se debería de hacer, lo “mejor” o las “mejores prácticas”. Por un lado tenemos a los idealistas que no dice como deberían de ser las cosas, y por otro lado tenemos a los realistas que saben que el mundo no es blanco y negro.

Cuando un empresario ataca a un consultor qe le ha recomendado incentivar la innovación diciéndole si ha tenido una empresa y manejado cincuenta empleados antes, el consultor no puede decir nada. No lo ha hecho. Y ese es el argumento que usa el empresario para desestimar el consejo.

Este tipo de empresarios son “realistas”, pero están tan orientados al presente que han aplastado su potencial a lo que pueden lograr semana a semana.

Si no puedo ver que eres un empresario que busca un mejor futuro para ti y para tu empresa, ¿cómo puedo ver el potencial que tienes para alcanzar?

El siguiente paso

El autoestima empresarial trata de encontrar qué tan comprometido estás tú, empresario, y tu equipo, para mover las cadenas: plantear objetivos y hacer todo lo posible para alcanzarlos.

Todos tenemos intereses personales, y eso está bien. Pero si deseas crear una gran empresa, una gran marca y mantener clientes leales, tendrás que ver más allá de tu beneficio personal. La única excepción a esta regla es que tengas algún tipo de monopolio donde te puedes dar el lujo de no importarte nada y aún así mantener a tus clientes.

Así que vamos a evaluar con 5 simples preguntas el autoestima empresarial, a partir de tu posición de líder y jefe magnánimo (o casi).

Cinco preguntas para evaluar tu autoestima empresarial

Respoonde sí o no a las siguientes preguntas:

  1. ¿Se plantean objetivos y se les da un seguimiento constante para asegurar de que se cumplen de la mejor manera?
  2. ¿Se crean, se evalúan y se mejoran procesos conforme se encuentran oportunidades para asegurar una mayor eficiencia, que se traduce en un beneficio para el cliente final?
  3. ¿El equipo está bien orientado, dirigido y motivado para mover las cadenas?
  4. ¿Se incentivan los esfuerzos tanto la adquisición de nuevos clientes como la retención de los mismos?
  5. ¿Se buscan formas de mantener cierto nivel de certidumbre de competencia empresarial para asegurar su futuro?

Los resultados…

Si tuviste cinco sí, el autoestima de tu empresa es bastante sólido. Tu objetivo ahora se mantenerlo así.

Si tuviste menos de cinco sí, te pones en riesgo. Cada no es un obstáculo extra que tú solito te pones y una oportunidad extra que das a tu competencia para encantar a tus clientes.

Por ejemplo, mientras que no tengo datos de una gran encuesta, es seguro decir que alrededor del 90% de empresas no aseguran su futuro de ninguna forma. Viven para el presente, para lograr sobrevivir hoy y enfocan todo su tiempo, dinero y esfuerzos en mantenerse a flote. Un empresario puede quejarse de lo difícil que es crear espacios para innovar o hacer mejores procesos de mercadeo y ventas, porque lo que tiene ahora funciona y se enfoca a eso.

Mientras que no discuto la lógica de eso, tampoco se puede negar que una empresa que hace eso y además hace lo necesario para asegurar su futuro, reduce más su riesgo, y en el momento oportuno, con la oportundad adecuada y con los resultados objetvos, podrá barrer el suelo con sus rivales.

Una baja autoestima empresarial no es para decir “pobrecito” sino para llamar a la ambulancia

Te pones en más riesgo, te pones en una posición vulnerable y tan pronto hayan cambios en el mercado, no estarás preparado para enfrentarlos a menos que tengas la ENORME suerte de que todos tus rivales tengan una baja autoestima empresarial.

Alto Ego = Presente

Nuestro propio ego muchas veces juega en contra nuestra al creer que “cuando las cosas funcionan bien, es mejor no moverlas”.

Esta creencia suele ser más aceptada por quienes no son expertos en lo que deberían de ser expertos.

Es normal que yo diga eso cuando logro hacer una campaña social exitosa, porque yo no soy experto en manejo de redes sociales.

Pero soy consciente del problema, y el problema tiene esa obviedad que no deberíamos de ignorar, pero que muchas veces hacemos. Esta verdad es que las cosas funcionan mientras funcionan y dejan de funcionar cuando dejan funcionan.

Nada está destinado para durar para siempre y debes estar preparado para el cambio. Te propongo tres consejos sencillos para asegurarte de que tienes los ojos bien puestos en el balón:

  • Encuesta a tus clientes sobre sus niveles de satisfacción, confianza y sus razones de por qué te prefieren. Usa esta información para compararte con las ofertas y servicio de tus rivales y sustitutos.
  • Analiza tus números para encontrar tendencias de consumo, preferencias y segmentos a los que puedes atender de forma más específica. En otras palabras, no seas un mosquetero. Una empresa centrada en el cliente que dice “todos para uno y uno para todos”, se sentencia a sí misma.
  • Mantén una mente abierta. El exceso es confianza es uno de los muchos cantos de sirenas que llevan últimamente a hundir el barco.

Hablando de este último punto, en Quora en inglés leí una triste historia de una empresa que precísamente hizo mal por no hacer nada malo. De hecho, simplemente no hizo nada debido a su exceso de confianza.

Al entonces CEO de Nokia le preguntaron qué pensaba del estreno del iPhone, en aquellos tiempos de renacimiento tecnológico en el 2007. El respondió, “pregúntame cuando hayan vendido 100 millones”. Sobra decir que lograron ese objetivo en meses y cuando el periodista quiso preguntar al CEO de Nokia, ya había sido despedido.

Sí, esta historia es de titanes, pero ocurre a todos los niveles. Simplemente si tu rival da genuinamente un mejor servicio, entiende mejor las necesidades y deseos de tus clientes, de nuevo, te pones en riesgo.

Una alta autoestima empresarial trata de ser curioso…

De mantener una mente abierta, de saber escuchar, hacer preguntas, de saber observar, de experimentar y probar varias cosas.

En el caso de la innovación la humildad tiene que ser aún mayor porque la innovación suele ser una nueva novia celosa. La novia que ya tienes (lo que funciona hoy) y ella rara vez se llevarán bien.

Así que como dice esa historia del rey que grabó en su anillo una frase que le ayudara a superar momentos buenos como momentos malos, siempre recuerda:

Esto también pasará.

¿Tienes algo que añadir? Me gustaría saberlo. Deja un comentario abajo.

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