Para algunos puede ser evidente, es mejor empezar que adquirir un negocio. ¿Es esta idea correcta?
Para el emprendedor común, hacer un negocio es el camino para:
- Tener una fuente de ingresos basada directamente en tu esfuerzo e inteligencia comercial.
- Aprovechar una oportunidad de comercializar una habilidad, producto desarrollado o la distribución de productos.
- Lograr crecer un negocio propio con el fin de alcanzar un buen nivel económico que produzca riqueza.
Sin embargo, empezar un negocio es bien sabido conlleva muchos riesgos, y de todo tipo.
- Riesgos financieros al hacer una mala planeación de inversión, de costos o una errada proyección de ingresos.
- Riesgos de capital humano. Subestimar el conocimiento, experiencia y productividad para producir, distribuir o comerciar el producto o servicio.
- Riesgos de capital social. No contar con los apoyos o relaciones adecuadas que favorecen una mejor penetración de mercado, o de acceso a capital.
- Riesgos legales. No contar con permisos o subestimar la complejidad y costos de los mismos, así como que el modelo de negocio sea susceptible a tener problemas legales. Por ejemplo, muchos inversionistas iniciales de Uber no quisieron invertir justo porque no hay control sobre la conducta del conductor, y la marca va de por medio si el conductor usa el servicio para hacer actividades ilegales.
- Riesgos económicos. Evaluar erróneamente la oferta y demanda, las tendencias en la categoría del negocio, la competencia, los mercados y la fuerza de productos sustitutos, así como otros factores como cadenas de suministro complejas, pocos proveedores, etcétera.
- Risgos personales. De buena salud, de disponibilidad de horario, concentración, de buena planeación y administración del negocio, de saber aprovechar las fortalezas del negocio y compensar sus debilidades.
La estadística típica de fracaso de nuevas empresas es que solo 3 de cada 10 empresas sobreviven los primeros años. En sectores específicos, como el restaurantero, vestido o base tecnológica, es menos esperanzador aun, con solo 2 de 10 sobreviviendo los 5 años.
Brincar ese vacío que separa a una empresa estable (y en crecimiento) a una empresa que sobrevive es un desafío. En términos monetarios, ya lo decía Charlie Munger, inversionista, que «lograr los primeros $100,000 dólares es una perra.»
Con todo, brincarte todo eso e ir directamente a un negocio estable puede ser mucho más atractivo.
Comprar un negocio puede ser más viable
Posiblemente bloqueas el mensaje de este título pensando, «comprar negocios es para ricos y yo no tengo mucho dinero». Pon esa idea en pausa, volveremos a ella más adelante.
La realidad es que muchos de los pequeños y medianos negocios van a morir porque sus fundadores, que van alcanzando edades de retiro, ya no quieren continuarlos y en consecuencia los cierran.
Lavanderías, agencias promocionales, comercializadoras, importadoras, pequeños hoteles, lo que imagines.
No todos los dueños de estos negocios están versados en las artes de comprar y vender empresas. Ni tampoco todos los dueños de negocios quisieran retirarse en blanco y negro, de hacer algo a no hacer nada.
Comprar un negocio necesita habilidades de negociante y conocimiento de negocios. De entrada, debes ser hábil para analizar sus estados financieros básicos, de conocer el mercado en el que se desempeñan, y sumar variables personales, como qué tanto lo puedes mejorar y si el negocio tiene una ubicación conveniente.
Hay muchas formas de adquirir un negocio. Y negocios pueden ser cosas tan específicas como perfiles populares en redes sociales o cuentas de alta reputación en marketplaces, no solo empresas tal cual. Por ejemplo, tu negocio puede beneficiarse de tener un grupo o canal popular en alguna red social que le ayude a promocionarse.
Algunas formas de apalancar la compra de un negocio
Puedes usar sus propios activos para obtener financiamiento, parte de sus ingresos para hacer un plan de pagos (lo que conviene al dueño actual para no quedarse sin ingreso recurrente), hacer factoraje (vender activos a empresas que te los rentan de vuelta) y simplemente negociar acuerdos si puedes aportar algo extra a la mesa, como un buen cliente.
Los bancos y empresas financieras suelen tener hambre de financiar negocios, y cualquier cosa que asegure un ingreso, como órdenes de compra, contratos y activos suelen ser suficente para conseguir un buen acuerdo. Además, si la empresa tiene un buen manejo financiero, cuentas con sus propias fortalezas para obtener buenas tasas.
Los ricos tienen negocios aburridos
La mayoría de gente con dinero tiene varios negocios aburridos. Empresas que proveen a otras empresas más grandes, como servicios de lavandería o autopartes.
Existen varias estrategias de adquisición, donde si tienes visión puedes hacerte de tu propia pequeña plaza y todos sus negocios, donde todos esos negocios colaboran.
Además, tener varios negocios ayuda a reducir costos ya que pueden compartirlos. Esto es especialmente bueno si planeas adquirir más de uno o quieres adquirir un segundo negocio aparte del que ya tienes.
Esta experiencia es invaluable, ya que se repite y se repite.
Pero también debes de saber navegar sus propios riesgos. Por ejemplo, no elegir negocios que no puedan ser administrados por profesionales, sino negocios que básicamente son comprar un trabajo. Negocios que ya están endeudados o negocios a los que no les ha invertido en un buen rato. Estos últimos son peligrosos porque lo último que uno quiere al comprar un negocio sin capital propio es tener que re-equiparlo, que suele ser una inversión considerable en sí misma.
No pienses en negocios grandes
Usualmente las noticias destacan adquisiciones de empresas grandes, donde incluso llegan a cotizar en bolsa entre ellas.
En este artículo no hablamos de esas empresas.
Debes tener claro que todas las empresas de cualquier tamaño son susceptibles de ser compradas, siempre y cuando tengan recursos valiosos, modelos de negocios estables (y en algunos casos escalables) y generen ganancias sanas estables.
Puedes aprovechar nichos de este segmento, como negocios sin ganancias estables como una fortaleza para pagar menos, siempre y cuando tengas la habilidad administrativa y comercial de darle vuelta a esa situación.
Para comprar adecuadamente una empresa, debes empezar sabiendo qué buscas, qué aportas y qué aspectos son banderas rojas para ti, para inmediatamente tachar cualquier oportunidad que no satisfaga tus propósitos, por más atractiva sea en el papel.
Si te interesa saber más, o tienes alguna oportunidad en mente que quieras analizar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Puedes suscribirte y responder a cualquier correo, o enviar un correo directo a damian@empresaencrecimiento.com.


