10 es una ganancia buena o mala en tu empresa o en inversion

¿10% es una ganancia buena o mala en tu empresa o en inversión?

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Una de las dudas que más seguido tenía, cuando era bastante joven en los negocios, era entender por qué un rendimiento mayor al 10% se considera «de alto riesgo» en un portafolio de inversión.

Veremos por qué es así y qué significa para un negocio un rendimiento similar.

El riesgo es un tema fascinante en los negocios.

Tiene peculiaridades que lo hacen difícil de identificar exactamente, que se basa en la confianza que tienes en un activo, sea un bono, divisa, acción o empresa.

El riesgo es la contraparte del «valor», y es curioso que tienen algunas características diametralmente opuestas ambos.

El valor es fácilmente cuantificable, y reconocible. El riesgo es imposible de cuantificar exactamente, y es difícil de reconocer.

Por ejemplo, ¿qué hace a un bono, divisa, acción o empresa de alto o bajo riesgo?

Las empresas más populares que cotizan en bolsa, que se consideran «seguras» y que figuran en índices populares como el S&P500 o S&P100. El problema es que estas empresas «seguras» suelen ser cambiar década tras década. Y las empresas que se logran mantener en esos índices, son empresas que, para gustos de inversionistas como Warren Buffett, son extraordinariamente sólidas, aunque sus crecimientos no suelan ser impresionantes, que se mantienen en porcentajes bajos de un dígito.

En el lado opuesto, una empresa joven y con un plan de crecimiento ambicioso suele buscar 10-15% de crecimiento. En este caso es realista esperar este crecimiento asumiendo que, (a) el plan ambicioso es viable, (b) hay una buena oferta que respalda el plan y (c) hay un equipo capaz y enfocado, orquestando los esfuerzos que se requieren para que el plan se logre.

La empresa joven se consideraría una empresa de «alto riesgo», bajo un estándar cualitativo, considerando elementos como,

  1. Hay demasiadas variables que necesitan ser probadas aún, como el producto, la producción en escala, los efectos de la competencia, la demanda, y otros factores difíciles de anticipar.
  2. El plan de crecimiento agrega más incertidumbre a las variables que se necesitan ser probadas. ¿Qué tan rápido puede crecer? ¿Qué tan costoso es el propio crecimiento? ¿Cuál es el plan B si el crecimiento no se logra como se espera, que mantenga interés para el inversionista y emprendedor?
  3. El futuro no se sabe. La promesa de crecimiento es solo eso, una promesa. Depende de cada quien dar un nivel de confianza a lo «tangible» o «realizable» de esa promesa.

Una empresa establecida ya navegó por toda esa incertidumbre y encontró éxito. Quienes invirtieron antes de que esas variables se resolvieran, ganaron de acuerdo al nivel de riesgo al que se expusieron. Aun así, es difícil saber si fue «alto» o «bajo», ya que personas diferentes evaluarán el riesgo de manera diferente. Para quien desconozca el mercado, los negocios y la psicología del consumidor, podrá ser una «moneda al aire», pero para alguien conocedor, que sabe darse una dosis sana de objetividad, los riesgos pueden ser «bastante más manejables». Sin embargo, siempre existirán factores que pueden cambiar los fundamentos de un momento a otro y hacer una empresa prometedora, ya no prometedora.

¿10% es una meta alta o baja?

Desde la perspectiva de inversión, hacer un portafolio que gane 10% anual puede sonar poco emocionante.

En la web circulan ofertas para inversionistas que prometen «duplicar tu dinero» (100% en quizás menos de un año), o tasas más altas que el promedio. O empresas de moda que crecen, como la espuma, cotizan en bolsa y se vuelven una manía de compra, prometiendo retornos que podrían «duplicar tu dinero» posiblemente rápidamente.

El problema en estas situaciones es más psicológico que financiero.

Ante la promesa de ganancias elevadas, la gente que no ha pasado por pruebas de fuego tiende a caer en prejuicios cognitivos, como «suspender la incredulidad», y creer ciegamente, o casi. Es común, y esto expone por qué los defraudadores suelen hacer buen dinero por encima de la gente que hace las cosas bien. 10% de ganancia no es algo que emocione particularmente a nadie.

Cuando era más joven pensaba, ¿por qué algo como 15% lo consideran en lo general como alto riesgo, y no algo así como 30, 50 o más? Un buen negocio podría duplicar el dinero, o casi.

El problema con pensar así viene en dos partes:

  1. Lo realizable o alcanzable.
  2. El factor tiempo.

Vayamos por partes. En una empresa que cotiza en bolsa, por definición, suelen ser empresas que han alcanzado buena parte de su potencial. Esto significa que difícilmente podrán duplicar una inversión, especialmente en poco tiempo. Hay que decir que sí pasa, pero difícilmente en empresas que están en los índices más populares.

En empresas pequeñas que buscan a sus propios inversionistas es más probable. Pero como vimos antes, estos inversionistas tendrán que evaluar sus propios límites de riesgo.

Sin embargo, el segundo factor suma información importante que ayudará a establecer mejores expectativas, el factor tiempo.

Si bien es posible duplicar una inversión en poco tiempo, considerando que tienes la buena suerte, el buen criterio o se presenta una oportunidad que no se va a repetir, es bastante más difícil hacerlo consistentemente.

Como dicen en los deportes cuando un novato toma el bate de béisbol y pega un home-run en su primer intento, «suerte de principiante». Esto ocurre también en los negocios e inversiones. De forma similar que en el deporte, será bastante más difícil que el novato logre un segundo, tercer y cuarto home-run al hilo.

Así que si en general, las empresas pequeñas y medianas crecen un 10% anual, y tú encuentras una oportunidad de una empresa que crece al 50%, será difícil que en el siguiente periodo crezca otro 50%, y otro 50%, al hilo. Muy pocas veces pasa esto.

Naturalmente, hay inversionistas que siempre tienen el ojo en «El Dorado», en encontrar la empresa o acción que sí logrará este milagro, y muy de vez en cuando se encuentran. La prueba de la realidad es, ¿qué tan probable es identificar una tras otra, sin fallo?

En las inversiones existe un concepto que los inversionistas más experimentados suelen considerar, siempre, un concepto estadístico que se llama «regresión a la media». Significa que los comportamientos anormales, como un crecimiento más elevado, o la propia habilidad del inversor en seleccionar activos de alto crecimiento, es prácticamente imposible que haga racha. Tarde o temprano volverá a la media.

Casi ninguna empresa puede prometer crecer 100% año tras año. O 50% año tras año. Pocas empresas logran incluso 20% año tras año.

Para evaluar si 10% es alto o bajo, necesitamos entonces responder algunas preguntas previas:

  • ¿La media de crecimiento de este tipo de empresas está por arriba, abajo o alrededor del 10%?
  • Según tu criterio, experiencia o conocimiento del negocio o la inversión, ¿el 10% de crecimiento de forma consistente es realista?
  • ¿Qué tan fácil es lograr ese mismo 10% en otras inversiones que puedan ser más seguras?

Armando un portafolio o empresa para crecer

Es muy difícil juzgar a un inversionista por sus éxitos recientes. O fracasos recientes.

De nuevo, todos tendemos a caer en la media. Es casi tan difícil perder consistentemente, como lo es ganar consistentemente.

Una inversión realista, o el crecimiento realista de una empresa, suele ser algo errático, pero al largo plazo, mostrar una tendencia inequívoca.

Una empresa o inversión puede ganar:

  1. 15% en el primer año.
  2. 22% en el segundo año.
  3. 3% en el tercer año.
  4. -5% en el cuarto año.
  5. -8% en el quinto año.
  6. 17% en el sexto año.

Solo se podrá evaluar si esto es bueno o malo comparándolo a la media, específicamente observando que:

  • La ganancia se mantenga al menos con la media.
  • La pérdida sea menor que la media.

Estos son los elementos que hacen a un gran inversionista o empresario.

Sería fácil desestimar a este inversionista si solo vemos el desempeño del año 5 y el anterior. De nuevo, es imposible saber si un inversionista es capaz o no en el corto plazo. Se necesita tener todo un historial para evaluar que los puntos de arriba se logran de forma consistente.

Lograr resultados consistentes, aunque poco emocionantes, es señal de un inversionista competente y confiable. Un buen portafolio de inversión suele ser aburrido. El crecimiento de un negocio sano también suele ser aburrido.

A los medios les encanta ignorar estas realidades y enfocarse en esas pocas empresas que «rompen las reglas». Luego nos encanta leer a autores que parecen haber descifrado la metodología que nos permite ganar una y otra vez rompiendo las reglas aburridas, y nos dejamos encantar por ese puñado de ejemplos que lo lograron. Palabra clave, «puñado».

No existe una metodología que siempre gane, o que siempre logre resultados por arriba de la media. Pero sí existen personas con hábitos sanos que logran mantenerse consistentes y ligeramente superiores a la media, que se mantienen enfocados lo suficiente para lograr resultados mejores que la media.

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