17 señales de que tu negocio NO va a crecer

17 señales de que tu negocio NO va a crecer

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Si quieres hacer de tu buen negocio uno grandioso, asegúrate de estar en un buen lugar para crecer.

Un negocio que no crece, es un negocio que se hace más pequeño día a día.

Desafortunadamente, los movimientos naturales de la economía suelen estar en contra de tu negocio y de todos ya que la inflación no para de crecer poquito a poco, haciendo que tu dinero valga menos poquito a poco. Si tus ganancias se mantienen igual, pues la inflación actúa como termitas en una silla. Van haciendo tus ganancias más y más débiles hasta que de plano ya pierden su valor y su atractivo.

Además de la inflación, están las tasas de interés, los niveles de competencia, y la falta de aprovechamiento de tus propios recursos para sacarle el mayor jugo. Todos estos factores, por sí solos, suman más termitas en esa silla. Eso no es bueno.

No todos los negocios están “destinados” a crecer como una cafetería crece a ser una cadena global como Starbucks. Pero al menos puedes encontrar formas de ganar más dinero de sus clientes existentes, u optar por un crecimiento más moderado que vaya de acuerdo a tus ideales como emprendedor.

Así que si quieres tener la próxima gran cadena o simplemente quieres mejorar tu negocio y no dejar “puntos ciegos” de ingresos, esta lista es útil para ti.

1. La misión del negocio es un adorno de escritorio

O peor aún, ni siquiera existe.

Si has visto la primera película setentera de Star Wars, recordarás que Luke se pone como misión rescatar a la princesa Leia y Han Solo lo sigue, aunque con la esperanza de obtener un rescate.

En una empresa cada quien suele velar por su propio interés, pero cuando logras romper la barrera de la indiferencia por “trabajar por algo juntos”, con la esperanza de que uniendo fuerzas es más fácil que cada quien obtenga lo que le interesa, entonces tienes un negocio listo para crear procesos y mejorar en pos de tu misión.

Así que si tu misión es un adorno en tu escritorio, límpiala y luego “saca las palabras” del metal dándoles vida a través de tu boca y tus habilidades

2. Ventas inconsistentes

Es común que reciba preguntas de cómo crecer el negocio, así nada más.

“Oye Damián, dime cómo puedo hacer que mi negocio sea más chingón.”

Mi respuesta ya es automática en este punto: “¿tienes un negocio profesionalizado?”

Como no suelen saber qué significa eso, pues eso mismo se convierte en el primer paso para crecer el negocio.

Con unas pocas preguntas más, empiezan a salir todos los problemas que ya son como maleza de un jardín que no ha sido podado en meses.

Las ventas, y lo que sea que se vende, es la base del crecimiento. Pues para crecer tienes que esencialmente vender más de eso. Si no está probado, y dando ganancias consistentes, ¿cómo podemos hablar de crecer entonces?

Así que hay que hacer pruebas, mejorar y optimizar lo que se pueda para tener las mejores ventas posibles hoy y luego pensamos en crecer. ¿Te parece?

3. El administrador se rasca la oreja

Si no hay compromiso de “los de arriba” para crecer, nada va a pasar.

Quienes están arriba están obligados a conocer la situación del negocio y del entorno. De qué hacen los rivales, de cómo van las tendencias de mercado, para así identificar las oportunidades de crecimiento. 

Además, adentro de la organización está el cómo se relaciona la gente. ¿Hay espíritu de equipo o la gente solo trabaja para hacer lo que se les pide? ¿Se prueban las ideas? ¿Se da reconocimiento a quienes hacen las cosas bien y quienes hacen las cosas mejor de lo esperado? ¿Se resuelven los problemas personales o simplemente se dejan pasar creando resentimientos y problemas de comunicación?

Si haz visto el programa de TV, El Socio, seguro verás que Marcus Lemonis, el empresario estrella del programa, suele tirar la toalla cuando los administradores del negocio no están realmente comprometidos con su negocio.

Cualquiera tira la toalla cuando las ideas del asesor solo puro eco y el administrador se rasca la oreja.

4. Capital insuficiente

Pues la mejora suele requerir reorganizar los recursos y cuando hablamos de crecer, pues se requiere capital para sustentar ese crecimiento, con la idea de que las ventas futuras recuperen esa inversión.

Cuando el dinero habla, todos escuchan.

Cántico popular

Y sin dinero, nada pasa, desafortunadamente.

Existen múltiples formas de capitalizarte, y el primer paso sería conocer tus opciones.

5. No hay propiedad intelectual

Pues eso, no hay registros de marca, no hay patentes si se desarrollan productos, No hay una imagen consistente con señales similares, el mismo logotipo, o uniformes. No hay salsa secreta.

Si no hay capital único y protegido dentro de lo legalmente posible, pues no te molestes cuando otros prefieran robarte lo que sea bueno que hayas podido tener.

No llores como novato lo que no supiste defender como empresario.

6. No hay procesos ni sistemas de trabajo

Es común en negocios donde el emprendedor suele tener todo el conocimiento y hace la mayor parte del trabajo. Digamos, un fabricante de guitarras, por ejemplo.

Cuando alguien es indispensable para el negocio, es más difícil crecerlo. Así que hay que encontrar maneras de que tú o quien sea considerado indispensable, lo sea menos.

Además, los procesos y los sistemas de trabajo significan que se pueden enseñar a un empleado nuevo. Solo ten cuidado que no sea un espía.

7. No hay entrenamiento para empleados

Los mejores pianistas del mundo deben practicar por miles de horas para alcanzar la perfección. Michael Jackson practicó su voz y baile por miles de horas. Pero tú esperas que tu gente simplemente sea buena, sin ningún entrenamiento.

O igual de malo es que creas que una capacitación de 30 minutos es suficiente.

El mundo se mueve como en las películas de Hollywood. Todos necesitan un mentor que supervise nuestras acciones y nos guíe a la mejora. Si Luke Skywalker lo tuvo siendo un simple adolescente con espíritu combativo, ¿por qué tus empleados no?

8. No conoces a tus clientes

No sabes por qué te compran hoy ni tampoco sabes por qué te comprarán mañana. Solo sabes que compraran porque ahí estás. Eres el oasis en el desierto de sus vidas, ¿no?

Pues vivimos hoy en día en un mundo hipercompetitivo donde ya hay tuberías y máquinas de Coca-Cola en el desierto. Si no conoces las motivaciones de tus clientes, pues otro que sí lo haga te quitará la estafeta, o lo que te queda de ella.

En la carrera de los negocios no es del todo necesario llegar en primer lugar, pero sí llegar a la meta.

La meta significa servir de alguna manera al cliente de modo de que regrese después porque te conoce, le agradas y confía en ti.

9. ¿Y la demanda apá?

Algunos empresarios son hábiles, pues saben crear mercados.

Crear un mercado significa crear demanda por un producto.

Steve Jobs lo hizo cuando presentó el iPhone por primera vez.

Henry Ford lo hizo cuando inventó el modelo T.

Los hermanos Michelín lo hicieron cuando hicieron las guías de turismo y mostraron a la gente todo lo que había que descubrir y que se podía hacer con un auto, aumentando la demanda de autos y a su vez, de llantas.

La demanda es una conducta donde ves a la gente gastar su dinero.

Si mil personas gastan $1,000 USD por un teléfono celular que se puede romper en dos de tres caídas, entonces se justifica la demanda de una funda protectora de $20-50 dólares para mil personas.

10. El síndrome de “Don Chingón”

Don Chingón es creer que te irá bien porque crees que eres bueno.

“Los mejores tacos de Brooklyn”, dicen.

La realidad del mercado no es que vivimos en la era centrada al cliente, sino en la centrada en la competencia.

Cuando vas a la escuela de negocios, lo primero que te enseñan es ver dónde puedes competir sin que te rompan toda la… esperanza por prosperar.

Es esencial que conozcas las debilidades y deficiencias de tus competidores de modo de que al aprovecharlas tú, no seas visto como un rival enclenque al que pueden hacen bullying, sino como alguien que aprovecha lo que otro no puede o quiere.

A veces esas oportunidades que otros desaprovechan terminan siendo la cruz del fuerte, porque los mercados cambian y [con el consejo 17] las cosas pueden ir a tu favor.

11. No desarrollas productos ni nuevas ofertas

Ni Coca-Cola depende solo de su bebida icónica para ser exitosa.

Ah, pero tú eres Don Chingón, ¿cierto?

La biblia dice que nada es para siempre, creo. Así que lo que sea que hagas bien ahora, utilízalo para crearte un seguro de vida para mañana. 

Imagínate ahora con un gran negocio donde el mercado cambia y de pronto tu mega-inversión se convierte en una mega-deuda de la que quisieras escapar.

McDonalds ha visto una gran cantidad de restaurantes cerrar, y se ha convertido más en un rival de Starbucks que en ese clásico restaurante para niños.

Si crees que el mundo está loco y ahora las hamburguesas compiten con los cafés, pues estás en lo correcto. Ante la evidencia qué se puede decir…

Así que una vez más te digo que los mercados cambian. Un día todo mundo come grasas trans con singular alegría y al otro día ya todos quieren saber cuántas calorías consumen y saben distinguir entre varios tipos de calorías.

Los mercados cambian de diversas maneras. Pueden cambiar su preferencia de consumo por motivos patrioteros o por lo que ven en los medios. Pueden cambiar su canal preferido de consumo, por comodidad o simple conveniencia. Nunca dejes de vigilar cómo se mueve el dinero, porque esos caminos te pueden llevar a nuevos y fructíferos campos.

Por eso, debes siempre tener un plan B listo, sea promocional, sea cambiar o innovar la oferta, o cambiar, complementar o innovar el producto cuando sea necesario.

12. No atraes ni retienes buen talento

Autor, Leonid Khan

Acá en México este es un verdadero problema.

Muchos pequeños negocios contratan a amigos, conocidos y familiares que no están realmente comprometidos con el negocio y, al ser negocios pequeños, quedan estancados porque estas personas no hacen nada como lo que dice el punto anterior para mejorarlo.

Autor: Leonid Khan.

Peor aún cuando se trata de una empresa más grande con un liderazgo de compadrazgo. Este tipo de empresas suelen quedar rezagadas y he visto algunas historias de terror en donde la segunda o tercera generación arruinan el esfuerzo de la primera.

Así pues, hay que tener al empleado correcto en la posición correcta. Esto significa que hay que saber atraer, motivar y de nuevo, capacitar para retener el buen talento.

Autor: Leonid Khan.

13. “Lo que diga mi dedito”

Muchos dueños de negocios se manejan en lo que llamo en un “búnker empresarial”.

Administran y operan el negocio como más les gusta y prueban solo lo que les agrada. Al resto lo desprestigian con cualquier excusa. “Eso no funciona en mi negocio”. “Mi negocio es diferente”. Cosas así.

El problema es que cuando hay problemas, no salen de su búnker y el negocio empieza a sufrir. Esto nos lleva a la primera señal de esta lista, ventas inconsistentes.

El negocio poco a poco se va quedando atrás y se hace menos y menos competente para retener no solo a sus clientes, sino a sus mejores empleados.

Esto sucede por el ego del dueño, o porque no le gusta el cambio, o porque teme el cambio. O porque realmente no entiende de negocios. Todas estas son señales de una mente cerrada. ¡Cuidado!

La solución es simple. Asesórate con gente de afuera de tu negocio que conozca de negocios, que conozca de tu industria y que sepa qué cosas funcionan ahora y qué cosas no. No todo tiene que ser persona a persona, 

14. Una mala estructura de propiedad

Si creces y en el proceso requieres ceder parte del negocio, debes tener una estructura adecuada y además estar dispuesto a negociar algo atractivo para los dos.

Así que ve qué estructuras tienen los negocios similares al tuyo.

15. NO crear y aprovechar el capital intelectual

Dice Warren Buffet, el inversionista más rico del mundo y por ende el más citado: “Si me dieras 100 mil millones de dólares para quitarle el liderazgo a Coca-Cola de las bebidas ligeras, te lo devolvería y te diría que no se puede hacer.”

Warren invirtió bastante en Coca-Cola aprovechando el fiasco de la Nueva Coca-Cola en los ochentas con esta confianza. Sabía que el poder de la marca ayudaría a superar este y otros posibles errores sin mayor contratiempo.

Una marca potente es solo una forma de tener capital intelectual. Otras son tus productos, las experiencias de compra que generas, lo único que has hecho tu negocio, tu posicionamiento, tu nómina, el conocimiento que hay dentro del negocio y demás intangibles del negocio que se traducen en ventajas.

16. No usar la tecnología

La tecnología ha sido la gran revolución en prácticamente todas las industrias desde la creación del correo electrónico.

Dice Grant Cardone, el apasionado mentor de ventas, que el peor problema que puede tener un negocio es la invisibilidad. Tiene razón.

La tecnología nos ha creado nuevos canales y medios de comunicación que sirven para que atraigas a una audiencia interesada. ¿Y decides no aprovecharla?

Claro que no es perfecta, pues todos buscamos tu atención y existe cierta lucha entre un medio y el siguiente. Todo mientras los medios buscan limitarnos para que les demos dinero y nos promuevan.

Tu tiempo es limitado y lamentablemente no puedes verlo todo. Ni siquiera leerás TODOS los artículos (geniales) de este blog, ¿cierto? Quizás a duras penas llegaste a esta altura del artículo porque tu atención ya quería saltar a otro lado. Pero tu interés te mantuvo aquí. ¡Felicidades! Tienes control de ti mismo.

USA LA TECNOLOGÍA.

Para dar a conocer tu negocio. Para vender. Para dar servicio al cliente. Para comunicarte. Para compartir conocimiento. Para hacer relaciones. ¡Para todo lo que puedas!

17. “No creo en la suerte”

Pues la necesitarás. Al menos una poquita.

La suerte tiene dos caras. Una cara “provocada” y una cara de “serendipia”.

Te evito ver el diccionario. Serendipia es cuando algo bueno te pasa por azar, como encontrarte un billete (real) en la calle.

La cara provocada suele venir como fruto del momentum del movimiento y energía que introduces en conseguir tus metas. El momentum es como la bola de nieve que va creciendo mientras no dejes de moverte y mejorando cada día. Del momentum viene el “estar en el momento correcto en el lugar correcto”.

La serendipia lamentablemente no se puede “causar”, así que pues pide a lo que creas que pase lo mejor para ti y para todos.

Esta foto la tomé cerca de mi casa.

Ahora es tu turno

Me gustaría saber tus opiniones, comentarios, sugerencias o quejas comentando abajo o por correo electrónico a damian@empresaencrecimiento.com.

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