Día 4: La idea de negocio

Del día anterior queda pendiente hablar de la oferta y del producto.

Como estás empezando, hay que hablar de la idea de negocios.

Para hoy, ya no deberías estar en blanco. Si has hecho alguna investigación, deberás tener algunas ideas (sí, en plural) de negocios.

Unas serán más viables, otras menos, da igual. Lo importante es poder generar ideas.

Es difícil que la primera idea sea el éxito que quisieras, por más brillante suene, y personalmente soy de los que creen que una vez te deshaces de 10 ideas, las siguientes 10 son mejores, y así sucesivamente.

Lo importante aquí es darte el punto de que no seas una persona de una idea.

Jeff Bezos, de Amazon, empezó justo así, viendo el potencial de Internet para hacer un gran negocio y buscando el producto más vendido viable para su proyecto: libros. Lo icónico de él es que renunció a una carrera prometedora en Wall Street para esto, y netamente hizo sacrificios personales, y no ocultó, a diferencia de otros (como Bill Gates o Elon Musk) el apoyo de sus padres.

Ten muchas ideas, y luego filtra las ideas en base a estos cuatro criterios.

  1. Tu grado de pasión en torno a esta idea (1-10).
  2. Tu grado de conocimientos y experiencia en torno a esta idea (1-10).
  3. Qué tan fácil o difícil es copiar para otros esta idea (fácil -1-10 – difícil).
    Esto incluye que sea fácil iniciar el negocio.
  4. La promesa que da esta idea para cumplir tus metas de forma estable, sea crecerlo, darte un empleo, o servirte como base para otro negocio (1-10).

Simplemente suma los puntajes para cada idea. Puedes hacer un promedio si lo deseas.

Del top 3 o 5, revisa cuál es más fácil comenzar para ti en torno al riesgo que puedes soportar.

Para un primer negocio es recomendable no pienses demasiado en grande desde el día 1 y hagas algo en base a una habilidad o producto que puedas conseguir o hacer fácilmente.

El riesgo lo puedes dividir.

El riesgo está en todo el proceso, desde la elaboración del producto (que no se deshaga) hasta el disfrute del mismo (que no se deshaga). Por eso suele ser buena idea hacer drop-shipping (otro hace el producto y lo envía por ti) ya que tú no asumes ese riesgo y además acorta el tiempo de que puedas empezar a vender. Más adelante, si el negocio promete, quizás quieras optimizar los costos asociados o asumir el riesgo produciendo tú mismo. A esto se le conoce como profesionalización y no es prioridad para emprender, sino luego para establecer el negocio.

Si te quedaste pensando en drop-shipping, simplemente pregunta a tu proveedor si lo hace o sugiérelo. En esencia ellos removerían su propia marca y pondrán la tuya, o algo genérico, haciendo parecer que tú estás detrás del show.

Los negocios requieren creatividad. Quizás ves oportunidad de ser secundario de otro negocio de algún familiar o amigo, ofreciendo un producto o servicio que tú mismo das en nombre de ellos. Esto se llama «etiqueta blanca». Por ejemplo, si tu cuñado es un desarrollador web establecido, quizás se interese en integrar tus servicios de diseño o marketing en sus propios ofrecimientos.

No hay una fórmula que puedas ver en un libro que te diga, «los negocios se hacen de esta forma y punto». Mantén una actitud flexible y adopta una mentalidad de aprendiz eterno.

Ve incluso cómo se hacen negocios en una industria X y pregúntate cómo podría aplicarse en la industria Y, ¡así no tengan nada qué ver entre sí!

Cuatro fuentes de ideas en el laberinto de ideas

Las ideas valen, pero no son pequeñas frases que encapsulan la esencia de un negocioo, son planes que crecen y evolucionan año con año que ven varios caminos posibles de acuerdo a cómo el mundo responda y cambie.

Esto, en esencia, es el laberinto de ideas:

Un buen fundador es capaz de anticipar las vueltas y giros que llevan al tesoro y las que llevan al abismo. Un mal fundador solo corre a la entrada del laberinto de «películas, música, compartir archivos» o «compartir fotos» sin ningún sentido de la historia en la industria, los jugadores en el laberinto, los que quedaron en el camino, y las tecnologías que podrían mover muros y cambiar percepciones.

  1. Historia. Tu idea probablemente ha sido probada antes. Investiga y ve qué se hizo bien y qué se hizo mal. Guardar tus ideas no suele ser buena idea. Los beneficios de aprender del laberinto normalmente compensa enormemente los riesgos de que alguien se robe tu idea.
  2. Analogía. Puedes construir el laberinto haciendo una analogía a un negocio similar. Por ejemplo, si haces un mercado entre personas, ve lo que una empresa como AirBnB hizo bien.
  3. Teorías. Ya hay décadas de conocimiento de emprendimientos. Hay observadores asustos que las han analizado y desarrollado teorías que generalizan esa información. Alguna información viene de académicos, pero hay una tendencia creciente de que puedas verlo de inversionistas y los emprendedores mismos en sus blogs y redes sociales.
  4. Experiencia directa. Muchos emprendimientos vienen de experiencia directa de empleos o de negocios familiares. La clave aquí es adentrarte en laberintos interesantes y darte tiempo de desarrollar bien la idea.
  5. Idea clásica más tecnología. La adopción de la tecnología hace más eficiente el mercado, y eso crea la posibilidad de revolucionarlo.

Pensar en tus ideas como un laberinto te ayuda a aislarte de la competencia. La competencia ve la idea solo en dos dimensiones o bien, sigue su propio laberinto. Si alguien se suma a tu laberinto, es posible que tu idea tenga potencial, pero mientras tanto, tu peor competencia es entrar a una carrera en el laberinto equivocado.

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